
En medio del fervor de sus fieles que con cánticos y oraciones celebran su paso, la sagrada imagen del Señor de los Milagros inició su recorrido en horas de la mañana, acompañado de una multitud. Los cargadores de su hermandad, las ahumadoras, sus devotos (todos), estamos pendientes de su salida. De su camino. El anda del “Cristo Moreno”, puestas al hombro de sus fieles seguidores de la hermandad, transitaron su tradicional paso procesional.
A priori a la procesión, como ya es costumbre, se celebró una misa fuera de la iglesia Nazarenas, por el arzobispo de Lima y cardenal, Juan Luis Cipriani.
En medio de los cánticos religiosos y el humo de los sahumerios, la imagen del Cristo Morado recorrió las calles de lima para derramar sus bendiciones y recibir el homenaje respectivo de sus devotos.
El Cristo de Pachacamilla recorrió la avenida Tacna hasta Nicolás de Piérola. Luego se dirigió hasta la Plaza Dos Mayo, donde tomó la vía auxiliar de la avenida Alfonso Ugarte, hasta llegar al hospital Arzobispo Loayza. En el nosocomio le hicieron un homenaje. Personal médico, auxiliar y administrativo, así como de las personas internadas.
Luego de dar sus bendiciones el Anda se dirigió hacia el jirón Quilca. Tomó posteriormente el jirón Chota para proseguir por la avenida Bolivia hasta llegar a Garcilaso de la Vega. Desde allí, en medio del gentío que suele acompañar con enorme fe su recorrido, el Cristo Morado tomó su camino de retorno hacia el templo de Las Nazarenas, ubicado en la avenida Tacna.
Allí permaneció hasta el sábado 1 de noviembre, día que realizó su última procesión para luego ser guardado en el monasterio de Las Nazarenas hasta el próximo año.
La fe en el Señor de los Milagros suscita no solo fiebres religiosas, sociológicas y hasta deportivas, sino –hoy en día- se ha convertido en un magnífico acontecimiento mediático.
A priori a la procesión, como ya es costumbre, se celebró una misa fuera de la iglesia Nazarenas, por el arzobispo de Lima y cardenal, Juan Luis Cipriani.
En medio de los cánticos religiosos y el humo de los sahumerios, la imagen del Cristo Morado recorrió las calles de lima para derramar sus bendiciones y recibir el homenaje respectivo de sus devotos.
El Cristo de Pachacamilla recorrió la avenida Tacna hasta Nicolás de Piérola. Luego se dirigió hasta la Plaza Dos Mayo, donde tomó la vía auxiliar de la avenida Alfonso Ugarte, hasta llegar al hospital Arzobispo Loayza. En el nosocomio le hicieron un homenaje. Personal médico, auxiliar y administrativo, así como de las personas internadas.
Luego de dar sus bendiciones el Anda se dirigió hacia el jirón Quilca. Tomó posteriormente el jirón Chota para proseguir por la avenida Bolivia hasta llegar a Garcilaso de la Vega. Desde allí, en medio del gentío que suele acompañar con enorme fe su recorrido, el Cristo Morado tomó su camino de retorno hacia el templo de Las Nazarenas, ubicado en la avenida Tacna.
Allí permaneció hasta el sábado 1 de noviembre, día que realizó su última procesión para luego ser guardado en el monasterio de Las Nazarenas hasta el próximo año.
La fe en el Señor de los Milagros suscita no solo fiebres religiosas, sociológicas y hasta deportivas, sino –hoy en día- se ha convertido en un magnífico acontecimiento mediático.
