
La verdad, no se en que momento sucedió, pero se dió. Cuando me habló, su voz era la de un niño alegre, me acerque, y hablamos, lo deje hablar y se confesó. Al comienzo no entendía realmente lo que significaba, pero ahora lo concibo a la perfección.
Me quiere revelar lo que en estos instantes hormiguea su cabeza. Lo que le llena de monomanía, Lo que sencillamente le hace perder el juicio.
Te veo, y no lo creo. Pues siempre estuviste allí, tan cerca pero a la vez tan lejos. Distante. Viviendo en dos mundos diferentes, inaccesibles. Inalcanzables. Tú, ni lo imaginabas, y él simplemente lo almacenaba en lo más recóndito de sus sentimientos, pues evitaba las malinterpretaciones.
El momento que sucedió, lo desconoce. Sabe cuando nació, pero no sabe cuando creció. Cuanto se alimento desde el momento que comenzaron a salir seguido, eso, lo sabe. Y de sobra. Pues, no deja de pensar en ti, en tus ojos (chinos), en tu sonrisa. Aquella que busca como un loco cuando estas cerca, cuando esta solo, cuando estuvo abatido, pues le hace olvidar lo que le destruyó, pierde la noción del tiempo, escapa de la rutina y le lleva al nirvana. Ese que goza desde que la conoció. Más a fondo.
De tu belleza, no quiere hablar, porque no encuentra las palabras exactas, la forma precisa de descifrar lo que tienes como don. No acertaría en nada, pues tu encanto no esta al alcance de los conocimientos terrenales. Solo entra por sus ojos y se sitúa dentro de él y le llena de delirio.
Cada segundo crece y no lo puede controlar, le fascina la idea de tenerte cerca, de pasar momentos gratos, solos o en compañía, cual fuera la circunstancia, estar con ella es estar en el paraíso. Grita emocionado. Se que todo esto te parecerá extraño, insólito. Te confieso que para él también. No preguntes, cuándo, dónde y cómo paso. En verdad no lo sabe, pero sería hermoso amanecer y tener un motivo para vivir, y más si ese motivo eres tú. Si que lo es. ¿El objetivo de su revelación?, sencillo, hacerte feliz.
Y es que la prontitud, nos juega una mala pasada, pues es muy temprano para todo esto, pero no pierde la esperanza de que algún día (pronto) esos ojitos, esos labios y esa sonrisa, le regalen diariamente sus detalles.
Pasado el tiempo, y en el contexto que hoy se encuentran, no podía seguir guardando lo que en su momento calló, por obvias razones. Y me lo contó. Sé, a ciencia cierta, lo que piensas al respecto, y que no dirás nada (ojala puedas) eso, lo respeta. Me ultimó, en son de chisme, que hará lo imposible para ganarse un lugar en tu corazón. Y que no dejará que lo que siente quede en palabras o plasmado en un papel, claro si lo permites...
Me quiere revelar lo que en estos instantes hormiguea su cabeza. Lo que le llena de monomanía, Lo que sencillamente le hace perder el juicio.
Te veo, y no lo creo. Pues siempre estuviste allí, tan cerca pero a la vez tan lejos. Distante. Viviendo en dos mundos diferentes, inaccesibles. Inalcanzables. Tú, ni lo imaginabas, y él simplemente lo almacenaba en lo más recóndito de sus sentimientos, pues evitaba las malinterpretaciones.
El momento que sucedió, lo desconoce. Sabe cuando nació, pero no sabe cuando creció. Cuanto se alimento desde el momento que comenzaron a salir seguido, eso, lo sabe. Y de sobra. Pues, no deja de pensar en ti, en tus ojos (chinos), en tu sonrisa. Aquella que busca como un loco cuando estas cerca, cuando esta solo, cuando estuvo abatido, pues le hace olvidar lo que le destruyó, pierde la noción del tiempo, escapa de la rutina y le lleva al nirvana. Ese que goza desde que la conoció. Más a fondo.
De tu belleza, no quiere hablar, porque no encuentra las palabras exactas, la forma precisa de descifrar lo que tienes como don. No acertaría en nada, pues tu encanto no esta al alcance de los conocimientos terrenales. Solo entra por sus ojos y se sitúa dentro de él y le llena de delirio.
Cada segundo crece y no lo puede controlar, le fascina la idea de tenerte cerca, de pasar momentos gratos, solos o en compañía, cual fuera la circunstancia, estar con ella es estar en el paraíso. Grita emocionado. Se que todo esto te parecerá extraño, insólito. Te confieso que para él también. No preguntes, cuándo, dónde y cómo paso. En verdad no lo sabe, pero sería hermoso amanecer y tener un motivo para vivir, y más si ese motivo eres tú. Si que lo es. ¿El objetivo de su revelación?, sencillo, hacerte feliz.
Y es que la prontitud, nos juega una mala pasada, pues es muy temprano para todo esto, pero no pierde la esperanza de que algún día (pronto) esos ojitos, esos labios y esa sonrisa, le regalen diariamente sus detalles.
Pasado el tiempo, y en el contexto que hoy se encuentran, no podía seguir guardando lo que en su momento calló, por obvias razones. Y me lo contó. Sé, a ciencia cierta, lo que piensas al respecto, y que no dirás nada (ojala puedas) eso, lo respeta. Me ultimó, en son de chisme, que hará lo imposible para ganarse un lugar en tu corazón. Y que no dejará que lo que siente quede en palabras o plasmado en un papel, claro si lo permites...
No puedo intervenir en esto, porque no soy cupido, ni mucho menos. Solo debo decir -como consejo- y esto va para los dos: no sabran lo que pasará, si no lo intentan. Hay cosas que no se necesita pensar, solo actuar. Sentir... Tú, loco amigo, sé lo que estas viviendo, lo que te aterra. Vamos. Tu puedes. Si se puede. Sigue tu camino y no mires atrás.

No hay comentarios:
Publicar un comentario