martes, 18 de noviembre de 2008

YO, LEO!


Irresponsabilidad, rebeldía, capricho, llámalo como quieras. Como se te pegue la gana. El punto es –y siempre lo será- las consecuencias que trae la falta de criterio. Tu paternidad irresponsable. Sonaría, cual abuelito, un sermón a su pequeño nieto, preparándolo para la vida o sencillamente un general preparando a sus soldados para la guerra. Pero es cierto. Te duela o no. Es real. Llegaban a retumbar tus oídos con este tema, pero lo ignoraste. Pensaste quizás que no llegaría ese día. Que contigo no era.

“Dime con quien andas y te diré quien eres”, repiquetea un refrán de antaño. Esa persona, quizás el culpable o peor aún el afortunado, pudo, logró y obtuvo lo que quiso. No solo se jodió él, no solo te jodiste tú. Jodiste a tu familia, a los que te quieren.

Puede que en ese momento- y no quieres imaginarlo-no hayan pensado en eso, pensar con la cabeza caliente es feo. Te lo aseguro, pero creo que en cada uno estaba presente. Pero lo ignoraron.

Ahora, con una familia destrozada, con su futuro incierto, tratas de llevar adelante tu vida. Lejos de los seres que te amaron por 20 años, que te cuidaron, que cumplieron cada capricho que se te antojaba. Cada niñería tuya. Uno, cuando joven, ha piensa es eso. Nos damos cuenta tarde. Muy tarde.

Que no te preocupe, el que dirán, lo que debes temer es, si elegiste bien el sendero. Si tu decisión fue la más correcta. Y, por sobretodo no te arrepientas –al futuro- del caos que creaste o crearon en sus vidas.

Mensaje a la razón. En muchos casos no pensamos en las consecuencias de nuestros actos, no nos importa lo que nos enseñen o simplemente lo pasamos por alto. Nos jode la idea de estar escuchando lo que creemos conocer a la perfección, pero no es así. Creemos ser dueños del mundo. Cultívate. Exprímete al cien por ciento. Lee. Pregunta. Aprehende. Escucha. Y no la cagues.

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