martes, 19 de agosto de 2008

SER PERUANO...



Ser peruano… es levantarse con las justas, es bañarse de pasada, comer un pan con soledad al paso, correr y tomar la combi, así esta este reventando de pasajeros. Tragarse una hora y media en posición de jorobados percibiendo los mil y un olores que emanan los cuerpos, pero que importa, todos somos peruanos!

Ser peruano es tener como insignia a una de las 7 maravillas del mundo, Macchu Picchu. Así no hayamos ido ni siquiera en el viaje de promo, porque el presupuesto no alcanzó o por el simple hecho de tener la nariz respingada y preferir ir de shopping a Nueva York, relajarse en las playas de Cancún o morirte de frío en Bariloche.

Ser peruano es estar a las justas todos lo días, pero tener nuestro guardadito par el fin de semana con los amigos. Quedarse sin un inti, pero tener para darnos el lujo de comer nuestros 7 colores, pancita, rachi, salchipapa o un delicioso choclo con huevo.

Ser peruano es haber compartido tristezas y alegrías, emociones fuertes, que nos unen. Es haber visto a nuestra selección eliminarse una y otra vez, y sin perder esperanzas haber ido a verlos, gastar nuestras veinte ‘luquitas’ y colmar el estadio.


Juntar dos piedras, o dos bolsas de basura; elegir con "un jan ken po!" a los que tiran su pelota en el 'rioba' y luego 'pichanguear'. Para luego meterte tu fullvado, con el dinero de la semana, eso, eso es ser peruano...y de barrio!!

Es además, tener a Chale, Cueto, Uribe, Oblitas. A sofi, a los hermanos Cori (campeones en ajedrez). A Jaime Bayly, Vargas Llosa, Ciro Alegría, Valdelomar, Beto Ortiz. A Eva Ayllon, Chabuca Granda, Gian Marco, Juan Diego Flores, Daniel F. A Carlos Cacho, a Tula, Carmona y Gisela. Y claro, a nuestro Tongo, con sus camaradas Susy Díaz y Monique Pardo.

Ser peruano, es ser de Iquitos, Lima, Arequipa, Cusco, Huaraz, Tacna, Chiclayo, Tumbes, Piura, Puno. O de cualquier otro lugar maravilloso que tiene el Perú. Es sentirnos orgulloso de nosotros mismos, de nuestro presente, nuestra historia y nuestro futuro. Es mirarle y deleitarse la otra cara de la moneda.

Ser el Primer país en jerga y el último en comprensión de lectura. Vestirse de morado todo Octubre. Ir a la iglesia todos los domingos y meterse una borrachera en Semana Santa. Tomar chocolate caliente en Navidad, sin importar el calorzote que pasemos. Comprarse ropa nueva en 28 de Julio y Navidad y vestirse de amarillo para recibir el año nuevo. Eso no es ser peruano, es ser Peruanísimo!


Tener como mandamientos, los lunes de alverjitas, los sábados de juerga y los domingos familiares tu rico pollo brasa. Además de gozar de tu deliciosa causa, tu papa rellena, arroz con pato o con pollo, cebiche, sopa seca, cara pulcra, ocopa, papa a la huancaína, rocoto relleno, pachamanca olluquitos, juane y tu tacacho con cecina. Tu chicha morada, chicha de Jora, Pisco Sauer y Aguajina.

Ser peruano es eso señores, estar fregados, echarle siempre pa’ lante. Tener huelgas, robos y asesinatos todo el tiempo en el noticiero. Salir un día a buscar trabajo y no encontrarlo y levantarse con los mismos ánimos de la jornada anterior, sudar la camiseta, quemar el último cartucho hasta conseguir el preciado triunfo. O si no arreglárselas para sobrevivir…

Amo el Perú, por lo que es y por lo que somos, por sus riquezas y sus pobrezas, por sus sueños inconcientes e inocentes. Por su esperanza, su Fé, por su cultura, porque a pesar de todo, ser peruano, es matarse de la risa de todo los problemas, políticos, sociales, deportivos, culturales, lo que fuere. Caerse y recontra caerse. Pararte y seguir adelante. En fin, que importa lo que piensen los demás… Soy Peruano y que!

jueves, 3 de julio de 2008

MI VIDA ERES U


Hoy es un día especial, miércoles 02 de Julio del 2008, es tú día y el mío, hace veinte años, luego del segundo intento de paternidad de dos esposos, nació el que sería el hincha más aferrado a su sentimiento, para satisfacción de estos tórtolos y el tuyo. Eduardo (hasta tu nombre lo lleva dentro). Y hace seis años, tú, también esperas alegría y jolgorio que es dar la vuelta. Campeonar.

Pasaron, días, meses, años, para poder verte campeón una vez más. Hoy es tu oportunidad. No sabes cuantos corazones alegrarás esta noche, a miles, a todos, menos algunos. Pero que importan esos pocos, seguro que también se alegraran, pues si nos es hoy, será mañana con ellos. Y eso es de temer.

Poco a poco iba desplomándose el telón, las gargantas iban calentándose, unos con ron, otros con pisco, yo, con una enorme gotita de pasión. Es justamente mi onomástico y espero con ímpetu que me des el mejor regalo. Ser campeón.

La oscuridad hoy no será negra, Dios la pintara de crema. El atolladero limeño, rutinario, agita mi corazón. Son las 5: 30 p.m., falta mucho para tu salida al campo, al igual que para llegar a tu templo, y eso, me impacienta, me sulfura, me irrita cada milésima de segundo que se filtra en el camino. No llego campeón, no llego.

El carro, da vueltas y vueltas sin encontrar la salida, mi viejo, mi hermano, mi enamorada- la infiltrada -, todos nos enloquecemos allí dentro, ya solo falta cinco minutos, para el pitazo inicial, y no avanzamos nada. Por el amor de Dios, alguien que nos ayude. Vamos viejo, usa tu ‘lleca’ para llegar.

Y así fue, la suerte de campeón este día nos acompaña. A correr se ha dicho. Cinco cuadras y mi robusto cuerpo no puede más.

A lo lejos las enormes colas hacían que para ese entonces perdamos la esperanza de verte. La gente, cada vez iba voceando que ya el estadio estaba repleto, pero había algo dentro que me tranquilizaba. MI AMOR POR TI. Para ese entonces el partido ya había empezado, cinco minutos sin verte, de afuera solo se escuchaba a las gargantas clamar enloquecidamente tu nombre. Pero no iba a rendirme.


La puerta, la de socios, se abrió, carné en mano y por fin, pudimos entrar. Mi corazón volvió a latir. Los improvistos ocurridos con anterioridad, no se compararon con lo que vendría luego. En el maldito sistema de asociados ya no figuraba mi nombre y así que no podía pasar, todos menos yo, no jodas, que puto día hermano, pensé. Batallé tanto para que a unos pasos de la celebración no me dejasen entrar. Así no juega la U. Caballero nomás, a florear se ha dicho. Un poco más y lloro. Insisto, la suerte es para campeones. Y hoy, yo, lo era. Luego de presentar mi documento, para que constataran que era socio, que era mi cumpleaños y que no podían dejar afuera, se ablandaron de mí e ingresé, por la puerta grande, como debe ser. Por fin.

Lo veo y no lo creo. Todo el templo coloreado de crema, como lo esperaba. Con el corazón en la boca nos ubicamos, como era previsto, en un mal lugar, pero eso ya no importaba, finalmente estoy aquí y te puedo sentir.

Gol, gol y gol. Fueron tres, señores, lo mínimo que se podía hacer. Las gambetas, que solo tú lo tienes, la garra que solo el campeón posee, la alegría de tu hinchada que solo tú ostentas y gozas. Hoy, mañana y siempre. Todo era perfecto, la hora, el lugar, el día.

Las gargantas, apunto de estallar, el calor merengue hacia que no pudiera esperar más. Y ya lo ven, y ya lo ven, somos campeones otra vez. De pie señores, solo quedan segundos para la solemnidad.

El silbatazo final hizo estallar de júbilo al monumental. Los abrazos, las lágrimas, los gritos no se hicieron esperar. Campeón, Campeón. Todos a celebrar.

Fueron los noventa minutos mas alegres de mi día, de tú día. Me lo regalaste y no lo olvidaré. Tú cariño, el de mi viejo, de mi hermano y el más especial, de mi victoriana enamorada, en ese momento, fueron los más sublimes de mi vida.

Gracias U, por llenar mi vida, por darme a entender que lo que siento por ti no es una pasión, sino un sentimiento, gracias pues luego de este largo tiempo de expectativa, escogiste este día para celebrarlo juntos, para que me reglarás esto, un campeonato. Sé con certeza que llegaran más y más títulos y estaré allí para verlo otra vez. Gracias Grace, pues a pesar de no ser crema estuviste allí, dándome también alegría. Este cumpleaños es el mejor de todos, Gracias Campeón.

No fue un sueño, es esta la realidad. Hoy dimos la Vuelta y toca celebrar, mañana estaré en boca de todos esos suspicaces, que dirán que ya era hora, y es verdad, era hora de que el Campeón celebre. Luego de tanto sufrimiento. Son seis años señores. No quiero imaginar si hubiesen sido dieciocho años, eso sería fatal. Criminal.

Estoy seguro que si jugaras en el cielo, moriría por verte.

A mis viejos la vida, a la U el corazón…




Miércoles 02 de Julio, 2008 (luego de la celebración).

jueves, 15 de mayo de 2008

LA VIUDA DE UN HÉROE


Me levanté extrañamente, con una sonrisa de oreja a oreja, con la frente en alto, distinto, y no sabia el por qué, o quizás no quería suponer que era porque había llegado el día esperado. Decidido a todo dispuesto a contrarrestar mis miedos y dejar a un lado los nervios, mochila en mano y disfrazado de periodista me encamino hacia una nueva experiencia. Mi primera entrevista. Siento como si en mi hubiese reencarnado aquel superhéroe sacado de un cómic, dispuesto a enfrentarme a los mas peligrosos villanos con el fin supremo de servir a la humanidad. En fin.I’m Ironman.

Mi destino: Oquendo - Callao, un distrito chalaco alejado de la ciudad, a una hora de Magdalena - distrito donde vivo – a diez minutos del Aeropuerto, exactamente pasando el Terminal Pesquero.
Puente baja!, tomo un mototaxi que me llevaría hacia la casa de Rosa, ‘china’ hasta masa, subo y en no menos de tres minutos llegue al lugar. Hubiese caminado. Me paro frente a la casa y el corazón empezó a acelerar poco a poco, segundo a segundo. Recuerdo esos instantes como aquella tarde en que fui a ver el partido de fútbol que disputaba el quipo de mis amores con los victorianos minutos antes que el encuentro terminara y nos consagráramos campeón en su cancha. Mi corazón al igual que ahora latió a mil por hora, pero esta vez las sensaciones eran opuestas. Había perdido la confianza, por unos segundos la cambie por nervios. Aquel hombre de hierro desapareció por miserables segundos, pero volvió a mi luego de tocar el timbre de la casa y me atendiese aquel distinguido hombre, el señor Pedro, “Monin” como le llaman sus hijos y nietos, padre de Rosa. Pues broma tras broma hizo que recupere lo que segundos atrás había perdido. La confianza.

Adelante. Ponte cómodo. Rosa baja en unos minutos, alcanzó a decirme el señor con una sonrisa sarcástica, pues intuyo que sabia cuan nervioso estaba. Prendí un cigarrillo y esperé ansioso a mi ‘victima’. La casa, vista del exterior parece un hogar común y corriente, de una familia tradicional limeña. Por dentro mi perspectiva cambió rotundamente. Una pared llena de cuadros de la familia con John me daba la bienvenida, puestas allí en memoria a él por los momentos de alegría que se habían vivido ahí. Los juguetes de su pequeño hijo regados por toda la casa, en la parte central un televisor que me da la sensación que fuera una sala de cine y de cabecera un cuadro de los dos en el día de su boda. En el fondo, una mesa con tantas sillas que parecía que en ese lugar se hubiese celebrado la ultima cena, pues los integrantes de esta familia son numerosos. Rosa prefirió cambiar el tradicional cuadro del ‘Corazón de Jesús’ por uno con la foto de su esposo con la vestimenta militar, que fue regalado por sus compañeros de paracaidismo por su honrosa valentía.

Ya iba por mi tercer cigarrillo, cuando apareció Rosa. La salude y el explique el motivo por el cual quise escribir sobre ella, su esposo y ese episodio lamentable de su vida.

Rosa minuciosamente, trataba de contarme como era su esposo. El segundo de 5 hermanos, nació en Piura. Su familia, de clase media, no tenia muchos recursos económicos y por eso que tenia que trabajar para ayudarlos, siempre trataba de que a sus hermanos no les faltase nada. “Cuando lo conocí, él me prometió que iba velar por mi para toda la vida” dice Rosa emocionada al recordar esos momentos inolvidables de su vida. Como todo militar, tenía una perspectiva distinta a la del ser humano común y corriente, el sentía que lo podía todo. Jordi, como le decían sus compañeros, era el más valiente de todos, siempre se ponía delante de cualquier expedición, no se rendía fácilmente, él daba la vida por su familia. “Él es el héroe de la familia…siempre me decía que si alguna vez los atacaban el iba dar su vida por su institución, que preferiría morir a quedar incapacitado de por vida…” exclama Rosa, tras derramar las primeras lágrimas que sabia con certeza llegaría.

Hincha de Alianza Lima, de pequeño y como toda su familia. No se perdía ningún partido de su equipo, ni el lugar donde se encontraba importaba, pues el tenía que saber el resultado como sea.

John pertenecía al grupo de efectivos de la Dirección de Operaciones Especiales (DIROES). Era, como dice Rosa, el esposo perfecto, pero había algo que la incomodaba. Su trabajo. Pues tenía que viajar cada vez que se lo pidieran. Sus viajes se hacían mas constantes y repentinos, pero no era ningún impedimento para que los cortos momentos que pasara en casa lo disfrutase como debiera, con la esposa y el hijo.

En mayo del 2007, John viajaría a la selva de Tocache (San Martín) y allí se interno para una misión importante. Esa noticia fue inicio de otra discusión entre ellos, pues el cumpleaños de su hijo se aproximaba y él no tenia fecha de regreso. Rosa esta vez no tendría oportunidad para una reconciliación.

La tarde del 14 de Junio del 2007, perecía ser para ella un día común y corriente. Presentía algo pero no sabia que y le resto importancia. Esa tarde como nunca no había recibido llamada alguna por parte de sus familiares. Como diariamente suelen realizar. Al llegar a su casa, promediada las diez de la noche, el teléfono empezó a sonar. Una y otra vez. Compañeros de John que llamaban para saber como estaba, que cobardemente habían perdido la valentía de darle la mala noticia a Rosa. Aun no podía descifrar lo que horas antes estaba presintiendo. La llamada de su cuñada iba ser la que confirmaría todo. “Rosa prende el televisor, pon el noticiero” fueron la primeras palabras que pudo decir su cuñada, pues el llanto no dejaba fluir la conversación. “Hubo una emboscada en Tocache. John aparece en la lista de fallecidos”. Rosa desconcertada llena de nervios, solo alcanzó a decir: No, no es él. No lo podía concebir y atinó a colgar el teléfono.

La noticia salió a la luz en todos los medios de comunicación, una emboscada de narcoterroristas había causado la muerte de un fiscal y de tres efectivos policiales de la DINOES, aún no se sabía con exactitud los nombres de los fallecidos. Esa sería para ella la última esperanza que tendría, pues minutos más tardes recibiría una llamada desde Tocache, que confirmaría la desgracia. El coronel a cargo, Américo Villena Tupa, confirmaba el fallecimiento de ‘Jordi’ en el fatal ataque.

Rosa gritaba, lloraba, temblaba, se desesperaba al no saber que hacer, mientras en una esquina parado inocentemente Jhonny, su hijo, de san solo 4 años, la observaba sin entender el enorme problema que les acogía. Ella intentaba calmarse por su hijo, pero, sin resultado se desvanecía constantemente, familiares cercanos llegaron a la casa para auxiliarla. Destrozados intentaron calmarla, mientras esperaban más noticias acerca del hecho, pues nadie daba detalles, nadie salía a dar la cara, ni un porque. Nada.

La mañana del sábado 16 de Junio del 2007, fueron inhumados los restos de los policías John Carrasco Rojas (36) y José Colca, en el cementerio Santa Rosa de Chorrillos. Rindieron un homenaje póstumo a estos valerosos héroes nacionales y fueron ascendidos al grado inmediato superior.

Rosa, no olvidará nunca esa mañana. Nos sentamos en la sala mientras saca una colección de periódicos, revistas y fotos de aquel día. El rostro para entonces, empezó a empaparse de lágrimas y con una voz entrecortada menciona un frase que desde ese memorioso día se ha convirtió en el lema que su familia menciona en cada reunión. “Ahora comprendemos que John nació para eso, para ser un héroe…”, y hoy también realmente comprendí que para ser héroe se nace, mas no se sueña.

Recordará todos estos hechos con lagrimas en lo ojos, con la soledad reflejada en su rostro, la voz aun entrecortada; guardando el dolor y siendo fuerte para ser padre y madre para su niño. Velará por él como su esposo veló por ellos en vida.

Pero… ¿Qué paso realmente en esa emboscada?, ni los periódicos, ni los noticieros daban con la verdad del acontecimientos. Los testimonios que Rosa tiene cuenta realmente la verdad de dicha emboscada.
Los terroristas lanzaron explosivos para detener los vehículos y facilitar el ataque, el convoy de camionetas patrullaba la zona y se dirigía a Tocache. En la primera camioneta iban los cuatro policías y el fiscal que fueron asesinados. John estaba a lado del conductor, durante el tiroteo éste usó como escudo humano el cuerpo de John, quien murió instantáneamente por una bala en la cabeza. ¿Cobardía verdad? Pues eso es lo que siente ella quien no encuentra otra salida que la de llorar de impotencia y desconsuelo.

Rescata además, que fue una negligencia del coronel a cargo, Américo Villena; quien a pesar de haber recibido amenazas directas de los terroristas, envió a los suboficiales sin suficiente respaldo policial. Solo dos policías sobrevivieron; el conductor y otro efectivo policial, quienes huyeron durante el tiroteo en un acto de cobardía sin auxiliar a sus compañeros heridos.

Rosa ya no quiere hablar más sobre el tema, mira con dolor la foto de su amado. Llora en silencio, susurra cosas y sonríe. Pero nunca se borra de esos ojos chinos aquel orgullo que siente por el hombre que la hizo feliz desde que lo conoció. Por John. Por su héroe. ¿Hasta qué punto una mujer puede aguantar tanto dolor en silencio?, haciéndose la fuerte frente a los demás… ¿cómo decir a tu hijo que no verá a su padre nunca más? Me pregunto si existen respuestas para estas interrogantes, me pongo por un momento en la situación de aquellas víctimas y esos hombres que viven en constante peligro y aplaudo realmente el valor que tienen para sobreponerse a estos desastres. Para no agachar la cabeza y rendirse, para mirar hacia adelante. Yo, estoy seguro que no lo lograría.

Después de casi un año del fatídico día, Rosa recuerda cada momento vivido como si fuese ayer. Cada reunión familiar, cada noche fría en soledad, cada pregunta de su pequeño hijo, lo hacen siempre recordar a él, “es un vacío muy grande el que dejó John, todos aquí lo extrañamos”, menciona.

Rosa, demostró ser una mujer fuerte, decidida, supo anteponerse ante cualquier golpe, ante cualquier recuerdo. Hoy su rostro expresa tranquilidad, sencillez, paz, su semblante es totalmente diferente si la comparo con las infinitas fotos que me mostró. ‘La cruda’; como le decía John, supo salir adelante, como estoy seguro hubiese querido él.

Johnny, su hijo, juega con los discos compactos, solo pude notar los de los cantantes de salsa, Marc Anthony, Héctor Lavoe, Gilberto Santa Rosa, entre otros, pero ella recogió uno y supuse que era el más significativo. Eva Ayllón. Rosa hacia un paréntesis para hablar sobre la música que había escuchado durante varias semanas. “Extraño tenerte, tan cerca mirarte, besar tu sonrisa; sin apuro sin prisa…extraño tu nombre, tus pasos buscándome, tu rostro apareciendo cuando esta anocheciendo. Extraño tu ausencia porque inquieta mi paciencia…tu llegada iluminando mi mirada tan callada, extraño las noches con halagos con reproches; amanecer en ti….yo extraño”; se interpone Eva Ayllón en nuestra conversación y me deja a un lado, el centro de atención, de más importancia es precisamente la letra de esta canción. Lo dice todo. Tan profundo. Tan preciso. No hay palabras para descifrar lo que estoy sintiendo.

Mira fijamente al cielo y su mirada logra perderse en él, empezó en mi una sensación rara, la nostalgia de ver esa mujer llorar por la ausencia del amor de su vida y el orgullo ajeno de saber que ella supo salir de ese vacío y saco adelante a su familia y a su hijo, era motivo de idolatrar, era simplemente, el mejor regalo que Dios me pudo dar…conocer ha esta mujer.

Hoy gané una nueva experiencia, una nueva lección, una nueva amiga, una nueva familia. Aprendí realmente el sentido de la vida. De la misma que uno puede perderla en un abrir y cerrar de ojos. Al igual que Rosa aquel momento sintió que lo perdía todo, sin embargo, no se dejó caer, siguió hacia adelante, cambió. Luchó hasta conseguir lo que es ahora, una mujer emprendedora. Fuerte. Decidida a todo. Los recuerdos siempre vivirán en nuestros corazones y serán la fuente del pasar de nuestros días y volveremos a ellos como un sutil homenaje. Lo único constante es el cambio, diversos cambios, de todo tipo, diversas causas para estos efectos que se marcan en tu piel y forman parte de tu esencia por siempre…